Un día en la plaza de toros

2013-11-18 16.11.18

La tauromaquia es un término que engloba muchas cosas, muchas pasiones… muchas vidas. Es difícil resumir todo lo que abarca. En este caso tuve la oportunidad de hablar con el novillero, aspirante a torero, José Julián Gutiérrez. De la mano de sus experiencias podremos ir entendiendo qué es lo integra esta pasión taurina.

Por: Avelino Lugo

La entrevista se llevo a cabo en la Plaza de Toros México, también conocida como “La monumental”. Un buen amigo me

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presentó a José Julián y nos sentamos juntos mientras veíamos la corrida. Todo fue muy relajado, como si estuviéramos en un ambiente puro de entretenimiento. Cada vez que se estaba desarrollando una faena, él me daba detalles de lo queestaba ocurriendo; me explicaba todo el procedimiento. Ahora bien, cuando se daban las pausas entre faenas aprovechaba para preguntarle acerca de su vida y de distintos detalles que usualmente no se ven.

Primero que nada quiero explicar como se suele dar la experiencia de un día en los toros.  Si vas en coche la tienes un poco complicada, ya que la plaza no tiene estacionamiento, así que puedes buscar algún restaurante o local cercano para estacionar tu coche. Ahora, ya que te encuentras afuera de la plaza, el ambiente taurino te envuelve. Ves a todas las personas bien arregladas, ya que se considera un evento de cierta clase y estilo. Una vez que compras tu boleto, y si tienes tiempo, puedes ir a comer a los clásicos tacos “El Villamelón” o a algún puesto callejero a comer una deliciosa birria. También puedes recorrer las calles que envuelven a la plaza y ver toda clase de puestos con chucherías. Ahí puedes comprar capotes, puros, botas, afiches clásicos, discos con pasos dobles, banderillas, boinas, sombreros, etc. Mientras estas viendo los puestos, debes poner atención porque en cualquier momento pasarán los toreros en su camioneta justo a lado de ti para poder entrar a la plaza. Se muestran siempre muy amables y agradecidos por el cariño de la gente. Ahora toca el momento de entrar a la plaza y ver el impecable ruedo. El personal se encuentra acabando de pintar las líneas, mientras que al mismo tiempo pasa a lado de ti un vendedor de cervezas. La banda empieza a tocar unos minutos antes de que empiece el show. Toda la gente en sus asientos ya listos para disfrutar. Y empieza la función…

Estando en plena faena, José Julián me empieza a explicar cosas como que un toro está listo para salir al ruedo cuando tiene cuatro años, aproximadamente. Otras cosas  también como que el toro debe ir al ritmo que el torero busca, entre más lento más se aprecia al torero y a la faena. El ir conociendo estos detalles hicieron mucho más rica mi experiencia.

Cuando acaba la toreada, y si gustó, la gente ondea un pañuelo blanco para pedirle al juez una oreja. Si la da y a la gente le gustó mucho, siguen ondeando para que de la segunda oreja. Y finalmente si es que da la segunda oreja y siguen ondeando es para pedir el rabo. Ese es el máximo galardón que puede recibir una faena, y por ende es muy difícil conseguirlo. Debe ser una combinación perfecta entre torero y toro.

En el tiempo muerto, pude preguntarle cosas más personales. Primero que nada empecé preguntándole, qué es para él la tauromaquia, ya que algunos dicen que es un deporte y otros que es un tipo de arte. José Julián definió: “Para mi, es el arte que busca encontrar una superioridad, ya sea en el hombre o en el toro.” También, yo tenía la idea de que casi todos los toreros son religiosos, así que le pregunté qué era lo que pensaba al respecto, y me respondió: “Si, casi todos los toreros lo son. Al momento de entrar al ruedo suelen rezar para pedir por su propia salud y por su familia. Yo en lo personal no soy religioso. Pienso que si te preparas, no estás dejando las cosas a la suerte o a algo superior. Así pues, antes de entrar al ruedo, me dedico a repasar los movimientos que haré en lugar de rezar.” Este fuerte comentario fue acompañado con una cara de seguridad, de fe en sí mismo.

Otra cosa que le pregunté fue qué estaba haciendo para llegar a ser torero. Me dijo que en ese momento estaba en la situación de darse a conocer, que toreaba en provincia con la esperanza de que un caza talentos lo encontrara y lo invitara a torear en las novilladas de una plaza importante. Me explicó que es un camino largo pero que espera lograrlo gracias al apoyo de su familia, “un apoyo medio renuente” me decía entre risas.

Después de un par de faenas, una buena dona y una cerveza, continuamos hablando. Le pregunté cómo entrenaba. A lo que me contestó: “Entreno con un carretón que tiene la cabeza de un toro al frente. Mi hermano la mueve para simular los movimientos de un toro de verdad. Cuando se acerca la fecha de una corrida, compro una vaquilla para poder entrenar la estocada (el momento en que se mata al toro).” Justo al momento en que acabó su frase retumbaron las trompetas para una nueva faena.

2013-11-18 17.35.13El torero que se encontraba en el ruedo, antes de que saliera el toro,lanzó su montera (su gorro) y cayó boca arriba. José Julián me explicó que se lanza la mortera para ver la suerte y si cae boca arriba es de mala suerte. Después, cuando ese mismo torero estaba haciendo su faena, José Julián lo veía con una cara de desaprobación. Me explicó que el toro no debe de alcanzar el capote, ya que este está en control del torero así que significa que el toro está logrando su objetivo, y por lo tanto está siendo superior al torero. De hecho, la gente empezó a gritar ¡Toro!. Así, estaban mostrando su admiración al toro y haciendo burla al torero. Cuando acabó la faena, el torero se fue sin recibir nada, pero la gente ondeo sus pañuelos. Le pregunté a mi amigo novillero por qué hacían esto, y me explicó que cuando es un buen toro, la gente pide al juez que saquen al toro con un arrastre lento. De esta manera se le otorga cierto honor al toro.

La corrida acabó, y lo más que se llevó un torero fueron dos orejas. Cuando nos dirigíamos hacia la salida, felices por la suerte de que no nos llovió, le pregunté qué opinaba acerca de la falta de gente que suele haber en las plazas. Me respondió: “La audiencia en las plazas de toros ha bajado en los últimos años. Este año he venido a casi todas las corridas de La Monumental, y a menos que sea una corrida importante, la plaza está entre el 50% y el 75% de su capacidad.” Me atreví a relacionar esto con el tema de los detractores a este arte, los anti-taurinos. Me dijo: “Hay mucha gente que no entiende por qué se hace esto, gente que no sabe que la calidad de vida que se le da a un toro en las ganaderías es insuperable. Si a esto le sumas que puede acabar su vida con una muestra de valentía, no veo porque los toros salgan perdiendo.”

Al final, le dije si tenía algún mensaje que dar a los lectores de este artículo. Simplemente me dijo que no hay que perder este tipo de tradiciones, y que ojalá esto los motive a ir más seguido a las plazas, y meterse en una cultura tan bonita y tan rica. Le agradezco mucho la oportunidad que me dio de hablar con él, y de compartir parte de su conocimiento y opiniones conmigo. Yo, al igual que José Julián, los invito a que sigan yendo a los toros si es que ya fueron, y si no han ido que le den una oportunidad ha esta experiencia tan única.

¿Tu qué opinas de esta tradición tan bonita y a la vez controversial?

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